A los pies de mi amor coloco los míos, Y mientras calco la huella y dibujo pisadas,
No para soñar, ni para esperar,
si, para inventar
Y es que al final
con constantes latidos
Hay cosas que reformar, en nuestras relaciones, en nuestra sociedad. Vivimos, convivimos rodeados de pequeñas y grandes injusticias. Hagamos caso a esa llamada que nos pide mejorar. A través del pensamiento, la acción y mediante el compromiso firme de procurar el cambio, con la consciencia de que la verdad es lo unico que nos puede hacer libres, y para llegar a ella contamos con la herramienta más propicia que es el amor.
A los pies de mi amor coloco los míos,
Al fin, tras una necesaria e inevitable pausa en sus quehaceres artísticos, Gloria Santacruz, la cantautora madrileña que en anteriores ocasiones nos deleitó con sus poemas dedicados al amor, volverá a interpretar para nosotros sus letras, haciendo uso de un don especial, que impregna su voz de sentimiento y consigue emocionar a quien la escucha.
Anímate y pasa un rato agradable el sábado, en compañía de Gloria.
De las muchas soledades
Su alma sabe hablar,
La intervención de la OTAN en el país se remonta al 2001 y la situación no solo no ha conseguido estabilizarse sino que se afirma que el pasado mes de junio ha sido el más sangriento y caótico para las fuerzas extranjeras. Mientras el poder de los talibanes desde las provincias del sur se fortalece, Obama declara que en el plazo de un año comenzará la retirada de sus tropas. Por su parte, el presidente afgano Hamid Karzai se muestra incapaz de llevara a cabo un plan de reconciliación que acabase con la pesadilla que sufre su pueblo, si no colabora en su mantenimiento. El paso de Malalai Joya en el escenario político afgano fue fugaz, ya tras sus fuertes críticas al parlamento, los gobernantes corruptos vieron peligrar su "estado de bienestar particular" manejado por hombres que no toleran la integración real de la mujer en ningún campo influyente de actividad social. Todo ello tras la firma en el el año 2004 de una constitución que, en teoría, garantizaba la igualdad entre hombres y mujeres ante la ley, y que solo sirve de escaparate para atraer la ayuda internacional (comúnmente malversada), ya que el país se rige en la práctica por la sharia.
Su voz ha podido oirse ya en mucho auditorios internacionales, donde denuncia al mundo la vulneración sistemática de los derechos humanos en Afganistan y la opresión que sufren las mujeres. Explica que la ocupación militar no construye ni defiende, sino todo lo contrario, contribuyendo a difundir las mentiras oficiales sobre la seguridad en el país, ya que EEUU solo tiene un interés estratégico en la región.
Dice Malalai: "Para ayudar realmente a las mujeres afganas, la ciudadanía de EEUU y otros lugares, tiene que exigir a sus gobiernos que dejen de apoyar y encubrir a un régimen de caudillos y extremistas. Si estas alimañas fueran entregadas a la justicia, las mujeres y los hombres de Afganistán demostrariamos que somos muy capaces de prestarnos ayudas sin injerencias".
Esta mujer afgana ha escrito un libro, con sus experiencias vividas en su corta edad, para informar al mundo de que hay muchos que pretenden su silencio, pero que la libertad y la paz de un pueblo no es algo negociable en su conciencia. Malalai no teme a la muerte, pero si al silencio... como lo demuestra a través de cada una de sus conferencias donde divulga con tristeza y valentía la situación caótica y bárbara que su país atraviesa.
En su página oficial, http://www.malalaijoya.com/index1024.htm se pueden leer algunas de ellas para tratar de empatizar un poco con su búsqueda de la verdad, que aunque ciertamente peligrosa, no le hace flojear sino llenarse de más coraje..... increíble persona que nos ha de hacer reflexionar sin duda.
Mañana volveré a caminar
La vida no es justa, pero aún así es buena.
La vida es demasiado corta para perder el tiempo odiando a alguien.
Tu trabajo no te cuidará cuando estés enfermo. Tus amigos y familia sí. Mantente en contacto.
No tienes que ganar cada discusión. Debes estar de acuerdo en no estar de acuerdo. Llora con alguien. Alivia más que llorar solo.
Cuando se trata de chocolate, la resistencia es inútil.
Haz las paces con tu pasado para que no arruine el presente.
No compares tu vida con la de otros. No tienes ni idea de cómo es su travesía.
Si una relación tiene que ser secreta, mejor no tenerla.
Respira profundamente. Eso calma la mente.
Elimina todo lo que no sea útil, hermoso o alegre.
Lo que no te mata, en realidad te hace más fuerte.
Nunca es demasiado tarde para tener una niñez feliz. Pero la segunda sólo depende de ti.
Cuando se trata de perseguir aquello que amas en la vida, no aceptes un "no" por respuesta.
Enciende las velas, utiliza las sábanas bonitas, ponte la lencería cara. No la guardes para una ocasión especial. Hoy es especial.
Sé excéntrico ahora. No esperes a ser viejo para serlo.
El órgano sexual más importante es el cerebro.
Nadie es responsable de tu felicidad, sólo tú.
Enmarca todo supuesto "desastre" con estas palabras: "En cinco años, ¿esto importará?"
Perdónales todo a todos.
Lo que las otras personas piensen de ti, no te incumbe.
El tiempo sana casi todo. Dale tiempo al tiempo.
Por más buena o mala que sea una situación, algún día cambiará.
No te tomes todo tan en serio. Nadie más lo hace.
No cuestiones la vida. Sólo vívela y aprovéchala al máximo hoy.
Llegar a viejo es mejor que la alternativa.....morir joven.
Todo lo que verdaderamente importa al final es que hayas amado.
Sal todos los días. Los milagros están esperando en todas partes.
Si juntáramos nuestros problemas y viéramos los montones de los demás, querríamos los nuestros.
La envidia es una pérdida de tiempo. Tú ya tienes todo lo que necesitas.
Lo mejor está aún por llegar.
No importa cómo te sientas... arréglate y preséntate.
La vida no está envuelta con un lazo pero sigue siendo un regalo.
La vida de mucha gente, no de toda, presenta en sus comienzos miles de argumentos que motivan la continuación a ciegas de la aventura que nos ofrece la existencia. Somos niños y dejamos a nuestros cuidadores la tarea responsable de que conviertan en algo ese pequeño mundo que nos parece divertido y lleno de curiosidades por descubrir.
Que es lo que pasa en este país nuestro. La presidenta de UpyD, Rosa Díez, acudió a la Universidad Autónoma de Barcelona, en la Facultad de Ciencias Políticas, para dar una conferencia con el título “Una alternativa para Barcelona”. La noticia es que un centenar de estudiantes independentistas no han podido soportar un “ataque semejante a su doctrina emancipadora de España”.
Después de ejercer la violencia necesaria para entrar al auditorio, después de lanzar sus gritos de insultos a Rosa Díez, no les fue suficiente... indignan las imágenes de los acompañantes de la conferenciante, tratando de protegerla de todos los objetos que le tiraban a su paso, mientras ella tenía que correr a refugiarse en el coche que la trasladaba.
Desgraciadamente, ese día pocos medios abrieron su edición con esta noticia que debía serlo en calidad de suceso anormal, o simplemente disuasorio de la política reaccionaria que actualmente gobierna este país.
No fue así, noticias deportivas, internacionales o culturales, han sido a la vista, más importantes que este agravio a la libertad de expresión.
Que pasó desde aquellos tiempos, en que nuestra querida España despertaba del letargo. Cuando tantas ilusiones se elevaron acompañadas de la inocencia de un pueblo que quería empezar a avanzar, a caminar, unidos, con nuevas esperanzas, con ganas de aprender a convivir en paz. Cuando grandes políticos protagonizaron ese paso gigante a la democracia, nos demostraron estar a la altura de las circunstancias, conscientes de las diferencias y de las similitudes que conformaban este país.
Por otra parte, ésta pseudodemocracia “dictada” hace unos años por el gobierno socialista vuelve a dejar que asomen sus cartas escondidas en la manga, utilizando su descarado medio de comunicación, el periódico “Público”, que con su incontinente letra manipuladora, no ha sentido ningún pudor en titular la noticia con la frase “la Autónoma de Barcelona canta las cuarenta a Rosa Díez”, que raro que no se les ocurriese esta otra “los estudiantes catalanes dan su merecido a la okupa española”, o “nuevo intento de destrozar el nacimiento de la Nueva Cataluña”, que se yo....
¿Cuáles son esas cuarenta, señor director?, contestar, reaccionar a la demostración práctica de una trayectoria política intachable, cargada de esa honestidad hoy día desaparecida en la clase política que gobierna, henchida de la valentía suficiente para quedarse aislado y rechazado por defender únicamente una idea, la misma que todos los españoles suscribimos y aceptamos, como sistema y procedimiento válido para nuestra convivencia, ese pacto firmado y jurado, que probablemente no le suene mucho, señor director, llamado Constitución.
Rosa, esto es uno más de los ataques que venimos sufriendo a la libertad de expresión, siempre que ésta no apoye las ideas de los tramposos. Vaya desde éste, mi humilde espacio, el apoyo hacia tí y tu proyecto, por la entrega y valentía que demuestras no solo desde ésta, tu travesía en solitario, sino por todos los años en que militaste en el PSOE donde, efectivamente por tu gran compromiso personal, no has querido continuar.
Calla, no digas nada ahora
La catástrofe de Puerto Príncipe queda lejos de nuestros hogares, pero las cámaras nos acercan la más triste y dura realidad, dejándonos destrozado el corazón, helado, mudo, con el aliento justo para pedir a Dios por todos ellos, y rogar como testigos del dolor y el sufrimiento de tantos seres, que la asistencia internacional no tarde más de lo imprescindible.
Fue por la erupción de un volcán, en Colombia, en una zona de Bogotá, en el pueblo de Armero. Ocurrió en el mes de noviembre de 1985. Una niña de 13 años, llamada Omayra Sánchez, permanecía atrapada dentro de un gran charco, entre barro y escombros. Recuerdo la impotencia que sentí cuando escuché en los informativos que se había descartado intentar sacarla de allí, porque su rescate suponía su muerte.
Los científicos habían avisado del peligro del volcán asesino, pero no se prepararon planes de evacuación necesarios ni se hizo ningún caso por parte del gobierno...
Con su pequeño cuerpo aprisionado hasta la cintura, la recuerdo agarrada a un tronco, mirando hacía arriba desde donde una cámara de televisión filmaba su tragedia.
Su vida y su muerte se daban la mano, y ella lo sabía. Solo 13 años y Omayra tuvo que aprender a morir. No podré olvidar nunca los ojos de ese pequeño ángel, y seguramente quedaran para siempre en la memoria de mucha gente. Miraban al mundo, perdidos, con la esperanza vencida, con la pregunta helada que no sabía responder, con el corazón abierto descubriendo que ya no quedaba más fortuna que morir.
Y, cargada de dolor, agotada de resistir, no solo su mirada atravesaba el cristal de nuestros televisores, sino su asombrosa resignación, su falta de llanto, su entereza en aquellos momentos transmitía toda la sabiduría humana, azotando nuestros sentidos, para ofrecernos una dura lección de dignidad.
Hoy vuelvo a recordarla viendo las imágenes del pueblo de Haiti destruido, porque el martes pasado Haití se llenó de Omayras. No tenían salvación, ni ayuda, ni medicinas, ni agua, ni comida, ni mantas, ni vendas, ni médicos. Mientras morían, esperaban vivir, esperaban soportando la soledad que sabían tardaría en desvanecerse. Un pueblo que sobrevivía al infortunio de sus dirigentes, a la humilde miseria que hasta consentía sonreir y bailar. Sin embargo, ya hemos podido ver cientos de miradas como la de Omayra, en su fortaleza, en su valentía, aunque esta vez, gracias a Dios, con la gran esperanza de la ayuda exterior.
Por ello, quiero lanzar estas palabras, porque necesito decir cuan pequeños son nuestros problemas, y que injusta nuestra avaricia. Porque necesito pedir austeridad en las necesidades y reparto equitativo con lo que nos sobra. Porque necesito recordar que antes del desastre, había y después seguirá habiendo miles de personas que viven llenos de miseria, cerca de la muerte, quizás más lenta pero igual de segura. Porque estoy viendo en mi pantalla a personas generosas que han volado hacia Puerto Príncipe, ofreciendo su tiempo y su esfuerzo, y apenas han llegado ya empiezan a salvar vidas. Porque quiero dar las gracias, a profesionales y voluntarios, por percibir la necesidad urgente de este pueblo y reaccionar con todo el coraje y la rapidez necesarias para enfrentarse a esta inesperada desgracia.
Como nunca podré olvidar los ojos de Omayra, no quiero olvidar nunca la cara de Reggie, el niño haitiano de apenas dos años, salvado entre los escombros después de dos días, y cuyos bracitos se sujetan fuerte a un joven bombero que le devuelve a sus padres, mostrándonos como ante la desolación, siempre debemos guardar un ultimo esfuerzo para la esperanza.Me gusta sorprender, vivir, y
E intentar querer a la que no conozco para
sobretodo sacar sonrisas a la gente que quiero.
seguir sacando sonrisas....