Hay desafíos continuos que nos piden soluciones prácticas, y nos exigen ciertas habilidades para las cuales podemos no estar capacitados. La compleja mezcla de situaciones y decisiones en las que nos vemos inmersos nos convierte muchas veces en víctimas de nuestras inseguridades y nuestros miedos, otras veces, en verdugos.
El modo en que afrontamos nuestras circunstancias, nos somete inevitablemente al juicio o respuesta de la gente, simplemente por ser meros receptores de las consecuencias de nuestros actos.
Para evitar sentirnos vulnerables a las razones/reacciones distintas, blindamos nuestras emociones, preparándonos tácticamente para rechazar cualquier argumento que provenga del “contrario” siempre que sea diferente al nuestro.
No tengo tanto miedo a equivocarme, como al hecho de encerrarme maquinalmente en una teoría y defenderla solo porque es mía.
Necesitamos descubrir la sensación de alivio que produce el bajar la guardia ante lo que podemos pensar que son “ataques” a nuestras decisiones, y tratar de reaccionar no por el continente (como nos cae una determinada opinión) sino por el contenido (resultado práctico para cada situación y óptimo para la mayoría).
Uno de nuestros potenciales consiste en trabajar la posibilidad de crecimiento, de avance, de mejora personal. La puesta en práctica de nuestro libre albedrío en el escenario de la convivencia, exige un esfuerzo adicional de nuestra comprensión hacia los actos de los demás individuos, evitando caer en la tentación de considerar negativo a lo desconocido.
Me gustaría poder registrar en mi experiencia cotidiana, estas reacciones, que huyen de las competiciones y la prepotencia. Me gustaría observar rostros relajados, palabras tranquilas que aminoren la sensación de asalto que enturbia nuestras relaciones. Me gustaría que mi sonrisa alegrara el día a un desconocido, igual que a mi me sucedió. Me gustaría que actuaramos igual sabiendo si alguien nos mira, como si no. Me gustaría transmitir en cada mirada siempre algo positivo y obtener de ello una conciliación necesaria que nos haga sentir a todos del mismo lado.
Porque como escribía recientemente mi docta prima Concha en su blog Silencio Activo, no somos tan diferentes, aunque queramos distanciarnos. Nuestras reacciones responden a parecidos impulsos, lloramos por las mismas cosas, reímos, amamos, transitamos, y hasta odiamos de igual manera.
Hay un proverbio hindú, que grabé en mi memoria para tenerlo siempre presente: “Antes de juzgar a una persona camina tres lunas con sus mocasines”, creo que de tener en cuenta esta premisa seriamos más libres y más conscientes del mundo en el que vivimos.jueves, 29 de enero de 2009
ME GUSTARÍA...
Hay desafíos continuos que nos piden soluciones prácticas, y nos exigen ciertas habilidades para las cuales podemos no estar capacitados. La compleja mezcla de situaciones y decisiones en las que nos vemos inmersos nos convierte muchas veces en víctimas de nuestras inseguridades y nuestros miedos, otras veces, en verdugos.
El modo en que afrontamos nuestras circunstancias, nos somete inevitablemente al juicio o respuesta de la gente, simplemente por ser meros receptores de las consecuencias de nuestros actos.
Para evitar sentirnos vulnerables a las razones/reacciones distintas, blindamos nuestras emociones, preparándonos tácticamente para rechazar cualquier argumento que provenga del “contrario” siempre que sea diferente al nuestro.
No tengo tanto miedo a equivocarme, como al hecho de encerrarme maquinalmente en una teoría y defenderla solo porque es mía.
Necesitamos descubrir la sensación de alivio que produce el bajar la guardia ante lo que podemos pensar que son “ataques” a nuestras decisiones, y tratar de reaccionar no por el continente (como nos cae una determinada opinión) sino por el contenido (resultado práctico para cada situación y óptimo para la mayoría).
Uno de nuestros potenciales consiste en trabajar la posibilidad de crecimiento, de avance, de mejora personal. La puesta en práctica de nuestro libre albedrío en el escenario de la convivencia, exige un esfuerzo adicional de nuestra comprensión hacia los actos de los demás individuos, evitando caer en la tentación de considerar negativo a lo desconocido.
Me gustaría poder registrar en mi experiencia cotidiana, estas reacciones, que huyen de las competiciones y la prepotencia. Me gustaría observar rostros relajados, palabras tranquilas que aminoren la sensación de asalto que enturbia nuestras relaciones. Me gustaría que mi sonrisa alegrara el día a un desconocido, igual que a mi me sucedió. Me gustaría que actuaramos igual sabiendo si alguien nos mira, como si no. Me gustaría transmitir en cada mirada siempre algo positivo y obtener de ello una conciliación necesaria que nos haga sentir a todos del mismo lado.
Porque como escribía recientemente mi docta prima Concha en su blog Silencio Activo, no somos tan diferentes, aunque queramos distanciarnos. Nuestras reacciones responden a parecidos impulsos, lloramos por las mismas cosas, reímos, amamos, transitamos, y hasta odiamos de igual manera.
Hay un proverbio hindú, que grabé en mi memoria para tenerlo siempre presente: “Antes de juzgar a una persona camina tres lunas con sus mocasines”, creo que de tener en cuenta esta premisa seriamos más libres y más conscientes del mundo en el que vivimos.domingo, 25 de enero de 2009
CAMINAR POR LA VIDA
Siento que estoy andando un camino desconocido en mi vida. Siempre temía llegar a esa edad que dicen se alcanza la madurez, por el miedo a no estar a la altura de una palabra tan seria. Más tarde descubrí que cada cual tiene el poder de mover las agujas de su reloj. En ese tiempo fue importante para mí viajar cerca del mar. Cuando mi revolución interior tocó a la puerta, deseaba sentirlo próximo a mí. Su “inmenso azul” alivió mi alma perdida en miles de soledades. Me alimenté durante días únicamente, del sonoro abrazo de sus aguas y deseé parecerme a las ninfas sin remos, para poder seguir los rastros de su enigma. Durante muchos días, traté de mimetizarme con sus aguas profundas y sus bastos perfiles. Estudié callada sus remansos, sus moderados bailes, sus impulsos transmutados en oleajes bravos. Comprendí este mundo reflejado en su horizonte. Su increíble extensión implicaba tanta vida…
lunes, 19 de enero de 2009
ESTAS CONMIGO
Y donde esconderme
en días como hoy
en que me duele la vida
aunque intente sonreír
Evitar que me veas llorar
es absurdo
pues te encuentras en mí
desde que no estás…
Si sé que permaneces
en el profundo dolor
que me ve morir…
Porqué llorar huyendo
si ahora llevo tu atributo
en el ser que me diste
Si me conoces tanto
que sabes que escalo
las cumbres necesarias
Pero a veces
también me debilito
y es la dura lucha
interna, que puede conmigo
hasta que vuelvo a recordar
que reíste conmigo
en los días felices
sabiendo que tenemos en la vida
otros… grises
Mandabas tus miradas a querer
con la condición original
que adornó tu leyenda
Destinadas tus manos al trabajo
en la armonía de la obra
que un Dios te confió
Amaste hasta el dolor
a la mujer que te regaló
la semilla indispensable
El adiós prematuro del hijo
afligió para siempre
la llama de luz
que nació contigo
martes, 13 de enero de 2009
SOR LEONELLA SGORBATI y MOHAMED MAHAMUD
domingo, 11 de enero de 2009
¿DONDE BUSCA GOLIAT AL ENEMIGO?
850 muertos, 3.500 heridos en una operación con nombre... (me resisto a repetirlo) que extraña capacidad para poner nombres. Quieren matar a cuantos terroristas de Hamas? y un solo herido inocente no les roza la conciencia. jueves, 8 de enero de 2009
ENTRE TANTO MAL SABOR, UNA BUENA NOTICIA
Vicente Ferrer recibe en la India la gran cruz de la Orden del Mérito Civil
miércoles, 7 de enero de 2009
HOY SE HA IDO UN GRAN AMIGO
Que buena acogida tuve contigo amigo hace ya veinte años, martes, 6 de enero de 2009
HAMBRE DE HUMANIDAD
Y en ese gran vacío que en el barrio se notaba, me invadía la soledad de quien sabe, que gente desconocida que, en esa noche, no tendrían un hogar, un cobijo, una reunión... alguien esperandole a cenar.
Siento en estas fechas ese frío de la noche y sus calles vacías. Donde irán a parar las gentes que no tengan un hogar donde reposar, donde descanse el guerrero de la vida.... donde parar de repente el ritmo y quedarse a dormir, a pensar, a llorar, a reir... acompañado.
El Niño que nació en esa noche, tenía una cuna en un pesebre, le sobraba el oro, la mirra e incluso el incienso. Pero no le sobraban dos personas que le querían en este mundo, y otras muchas que se preocupaban por él.
Quien dice que cada uno de nosotros no somos ese Niño? quien dice que necesitamos regalos, mucha comida, ni pagas extras; ni sorpresas, ni medallas, ni oropeles. Algunas solo queremos un pesebre donde dar descanso a nuestro cuerpo, y alguien con quien hablar, alguien con quien compartir.... una llamada diciendo estás ahi? como estás, te encuentras bien?, que fácil parece.
Tuve una amiga, llamada Raquel, su vida se truncó por la desgracia de la droga. Abandonada ya a su triste suerte, lleva años malviviendo donde la dejan. En las noches de invierno, pienso en ella. Donde estará su Navidad, donde esparcirá su alma para darla sosiego, que escenas pasarán por su cabeza al recordar que tiempo atrás fue una niña muy querida, una hermana intachable, una amiga fiel, y perdió todo para siempre.
Días largos de dolor en el cuerpo, noches frías, oscuras, cubiertas de olvido. Miradas desconocidas que traspasan tu espalda, y un continuo rumor de pasos que trasladan cuerpos lentos. Memorias de abrazos cálidos, historias de otros futuros... no pensé nunca llegar aquí, mamá decía que de mayor sería enfermera, o secretaria, o abogada, cuando era eso?
Esta Navidad vuelvo a pensar en tí. Donde estarás amiga, en que oscuro rincón has tenido que doblar tu cuerpo. Cuantas veces habrás llorado pensando en morir... ahora tienes hambre y gritas sangre, y ves a tu lado gente de color azul, que dice ser feliz entre un montón de objetos, que a ti te sobran porque dices que un televisor no te abriga, que un anillo de plata no te alimenta, ni un coche nuevo te da cariño.... y tu piensas, entre tantas luces, tanto ruido y tanta prisa, donde poder encontrar las caricias que perdiste, las palabras que olvidaste, donde esta tu Navidad...
domingo, 4 de enero de 2009
RECORDANDO A
En estos días, como en muchos otros, sigo pidiendo a Dios, sigo hablándole de mí aunque se que me conoce, pero le grito, le suplico que pronto, las vuelva a poner en mi camino.

